Se prendieron las luces principales. Los sonidos de golpe en metal se hacían cada vez más intensos en el lado izquierdo de la nave. Un estruendo dió paso a las pisadas desiguales. Sentí un cosquilleo en el estómago al escuchar pisadas acercándose cada vez más a mi paradero. Al principio, mirarn todo con asombro, pero esa sensación cabió rápidamente a intriga y, más que nada, avaricia. No tardaron ...