El momento más evitado había llegado. El almuerzo que tanto se había pospuesto se dio, más el retraso no perdió tiempo en ausentar a quien hubiese sido la anfitriona, Elena.
-Finalmente nos reunimos, como deseaba mi quierida hermana. Que esto nos sirva de lección, que se deben aprovechar bien los momentos que la vida nos da, porque no sabemos cuándo será el último -dijo la otra berrinchuda de An...