STORY STARTER
While on a first date, you begin to realise that the person you’re seeing is actually someone you used to know. But now they seem very different…
Prólogo de una historia que se me ocurrí
(Ignoré un poco demasiado el prompt, sorry)
Me ajusto mi vestido por quinta vez en los 10 minutos que llevo esperando. No debería estar tan preocupada o nerviosa como lo estoy. Esta es mi primera “cita” en meses, tal vez años, pero no puedo echar esto a perder con mi imaginación sobreactiva.
Llevo ya medio vaso de agua, de esos de los que te dan de cortesía en los lugares elegantes, cuando mi ojos lo encuentran y… _mierda_. Su mirada penetra inmediatamente la mía y creo poder ver como sus cejas se contraen por un segundo antes de ser forzadas a relajarse nuevamente. Es tan alto que probablemente podría tocar el candelabro de cristales si alzara la mano y… _Mierda_… Simplemente, _mierda_. Toma asiento frente a mí y decido regalarle una sonrisa.
-Hola, tú debes ser Dylan. Es un placer finalmente conocerte, soy Cl-
-Sé quién eres.- Su voz me corta, e inmediatamente sé que algo va mal.
Mi sonrisa se ve un poco afectada hasta que termina casi muriendo en mis labios -Oh, sí, claro. Lexi y Jack te han hablado sobre mí antes. Perdón.- Intentó sonreír de nuevo pero esta vez se nota un poco más forzado.
Él solo asiente y abre el menú, su mirada fija en las infinitas opciones de platillos caros. Yo lo miro por un segundo, removiéndome en mi asiento antes de murmurar un “_Okay” _y abrir el menú.
Intento forzar mi mente a escoger algo pero soy incapaz de concentrarme en las páginas, dirigiendo mi mirada nuevamente hacia él cada cierto tiempo. Debería ser un acto de incomodidad o curiosidad, incluso nervios, pero me jode saber que muy al fondo se encuentra una chispa de atracción cuando sé perfectamente que no debería.
El silencio se estrecha hasta que me termina asfixiando y decido arriesgarme nuevamente. A la mierda la dignidad.
-Entonces… Lexi me dijo que eres una especie de… doctor?- lo miró más fijamente mientras hablo. Cómo decide ignorarme durante unos segundos aprovecho para estudiar más de cerca sus facciones. Ojos oscuros y ligeramente más separados de lo que es consideraría perfecto, piel pálida y espolvoreada con pecas, mandíbula definida con una pequeña cicatriz en su mentón, y un marcado lunar debajo de su ojo izquierdo. Es definitivamente un T-
-Sí… bueno, no. Soy veterinario.- Sus palabras interrumpen mis pensamientos cuando al fin se digna a mirarme a los ojos. Su tono está cargado de condescendencia e ironía, como si me considerara estúpida por no saber un dato de _su_ vida que _él_ no me contó. Genial.
-Ah, sí, claro. Eso tiene más sentido.- vuelvo a sonreír, pero siento como se puede notar cada vez más lo forzado que esto se está volviendo para mí. -Así que te gustan los animales.-
-Obviamente. ¿Por qué más sería veterinario si no?- Alza sus cejas y puedo sentir como su boca y sus ojos se encuentran en dos misiones completamente diferentes. Mientras sus labios responden mis preguntas diseñadas para llenar el silencio entre nosotros, sus ojos me estudian atentamente. El ritmo en el que se mueven es tan exasperante como inhumano, buscando cada pequeña imperfección en mí, cada manía que haya sido capaz de repetirse en los 10 minutos que hemos estado en la compañía del otro, cada migaja de información que pueda sacar de mi lenguaje corporal. Pero no voy a ceder. Tengo una misión.